La nueva Ley de Universidades para Andalucía ya está aprobada y trae un cambio importante: para obtener un título universitario en la comunidad será necesario acreditar un nivel B2 en un idioma extranjero. La medida empezará a aplicarse en el curso 2029-2030 y, según lo previsto, alcanzará a quienes actualmente están en 3º de ESO (nacidos en 2011), al fijarse su entrada en vigor el 1 de octubre de 2029.
La Junta de Andalucía defiende que este requisito busca actualizar el sistema universitario y reforzar su competitividad, y desde la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación se considera que un nivel equivalente al First Certificate encaja con ese objetivo.
Del B1 al B2 en universitarios para obtener el título
Hasta ahora, en Andalucía ya era obligatorio contar con un B1 en una lengua extranjera para poder graduarse. En algunas universidades, como la de Sevilla, se ha registrado un número elevado de estudiantes que no finalizan el grado por no cumplir ese requisito. Con la nueva ley, el listón se eleva al B2, y el texto contempla que las universidades puedan incorporar la enseñanza de idiomas dentro de sus planes de estudio para fomentar el plurilingüismo.
En el propio contexto andaluz ya ocurrió un cambio similar cuando se implantó el B1 de manera gradual a partir de 2010: al principio generó impacto en un sistema donde el dominio de idiomas no era mayoritario, pero con el paso del tiempo y distintos planes de impulso y ayudas se normalizó como un requisito más.
Idiomas también en el acceso a plazas docentes
La ley no se limita al alumnado: también introduce la necesidad de acreditar idiomas para acceder a determinadas figuras del profesorado universitario, como ayudante doctor o profesor contratado doctor, cuando esa sea la vía de incorporación a una universidad pública.
Opinión del alumnado: B2 en universitarios
En cuanto a la percepción de los jóvenes, la Junta incluyó este asunto en el Barómetro del Centra: el 59% del alumnado se inclinaba por mantener las condiciones actuales, frente a un 20,5% que prefería subirlas a B2. Además, un 15% se mostraba contrario a cualquier obligación de idiomas para titular.
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